
El equipo de investigación comienza enfriando rápidamente una solución de cuatro mitades de tARN desde altas temperaturas a 10º C, para que las moléculas formen horquillas, un estado donde las hebras forman un bucle cerrado sobre sí misma, con excepción de un fragmento de una secuencia de bases, llamado asidero. Es esta asidero, el cual, en principio, porta suficiente información para codificar la proteína, que los investigadores han tratado de proteger y replicar usando procesos termales para provocar la apertura y emparejar a las hebras complementarias. Cuando ciclaron térmicamente la solución entre 10º C y 40º C, la energía almacenada en la horquilla (que prefiere asociarse con un par complementario en vez de consigo misma) compensa la pérdida de entropía asociada a las moléculas emparejadas con sus socios.
Este proceso impulsado termalmente tiene lugar en una escala de tiempo relativamente rápida, de unos 30 segundos, un factor importante ya que las moléculas necesitan replicarse rápidamente ya que se degradan.
Via physics.aps
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