De forma similar, las búsquedas de la fuente el espin perdido del protón en el RHIC han dado lugar a un nuevo misterio: por ahora, no hay donde buscar. Para probar estos y otros enigmas, los físicos nucleares quieren construir una nueva máquina: un colisionador de electrones (EIC) diseñado para para arrojar luz tanto a protones como iones pesados, para relevar sus secretos internos.

Un colisionador de electrones sería el femtoscopio más brillante y de más alta intensidad, para arrojar luz a la estructura de la materia, en referencia a su habilidad para discernir estructuras a escala de fentómetros, 10-15 metros, una millonésima parte de un nanómetro o una millonésima de una billonésima de metro.
Las instantáneas de materia a esa escala sobre un amplio rango de energías ofrece una visión más profunda de la subestructura del núcleo, sus constituyentes y en particular, sus componentes más pequeños, los quarks y gluones, y como interactúan. Un colisionador de electrones sería la herramienta ideal para contemplar el "pegamento" najo condiciones en las que los científicos cree que domina completamente la estructura de neutrones, protones y núcleos.
Si el colisionador de iones-electrones se hace realidad, lo que los físicos aprenderán ofrecerá una visión más profunda acerca de lo que mantiene unida el 99% de la materia visible. Ese es el porcentaje de todo lo que vemos a nuestro alrededor, desde las estrellas a planeatas, pasando por nosotros mismos, que obtiene su masa de protones y neutrones, y en última instancia, de quarks y gluones, gobernados por las interacciones fuertes.
Via quantum diaries
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