El año pasado, cuando un equipo de astrónomos liderado por la MSU descubrió dos agujeros negros en una colección de estrellas conocida como cúmulo globular, el equipo no estaba seguro de si la presencia de agujeros negros era una ocurrencia común o un golpe de suerte único. Ahora los investigadores piensan que la más acertada era la primera, ya que se han encontrado evidencias de otro agujero negro en un cúmulo globular.