Nadie quiere volver a experimentar eventos como el incidente de contaminación de las aguas en Cornwall, en los años 80 o más recientemente, en Crestwood, Illinois, en 2009 donde la contaminación por accidente de agua potable conllevó desgarradoras consecuencias como daños cerebrales, alto riesgo de cáncer e incluso fallecimientos. En caso de tales catástrofes, es importante tener un método para identificar y reducir inmediatamente la contaminazión al mínimo impacto en la población.