Para seguir una reacción química de principio a fin, los investigadores midieron el espectro molecular como una función de tiempo. En esquemas convencionales, un pulso de excitación prepara al reactante en el estado deseado, y un segundo pulso prueba los estados intermedios como estados producto que son alcanzados. los investigadores añadieron un tercer pulso para posibilitar un intrigante truco: mediante la medición de las correlaciones de pulsos a diferentes frecuencias como una función de tiempo, el esquema puede determinar si ciertas transiciones electrónicas en los estados inicial y final están mecanico-cuánticamente conectados. En otras palabras, si un cierto estado electrónico es el precursor de otro.Se han probado técnicas similares para espectroscopía vibracional, pero el trabajo actual los amplía a la espectroscopía electrónica usando pulsos de longitud de onda visible en lugar de infrarrojos. Como demostración, se estudió la merocianina, la cual se produce en dos conformaciones (isómeros), y se ha mostrado que solo uno de los isómeros se convierte en un catión radical por medio de la fotoexcitación. Para ese isómero, los investigadores identificaron, entre una multitud de estados excitados, el estado específico que necesita ser excitado para que la reacción tenga lugar. Tal nivel de detalle en el rastreo de los caminos de la reacción a través de los estados electrónicos puede usarse para estudiar los procesos químicos subyacentes en la energía fotovoltáica y el almacenamiento de datos óptico reversible.
Via physics.aps
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