Las abejas no nacen sabiendo como encontrar flores o incluso como moverse fuera de la colmena. Antes de que puedan forrajear, deben aprender cómo navegar en un entorno cambiante y orientarse ellas mismas en relación al Sol. En un nuevo estudio, un grupo de investigadores ha comunicado que un gen regulatorio conocido por estar involucrado en el aprendizaje y detección de novedades en vertebrados también actúa en los cerebros de las abejas cuando están aprendiendo a encontrar fruta y traerla a casa.