Cada célula de nuestro cuerpo está separada de su entorno por una bicapa de lípidos. Con el fin de mantener su función biológica y transducir señales, proteínas especiales, los llamados canales iónicos están empotrados en la membrana. Un grupo de investigadores han identificado un aminoácido clave (fenilalanina 114), el cual juega un papel esencial en el cierre y la apertura de esos canales de iones. Un cambio conformacional en la fenilalanina dispara la apertura de los canales.