En 1996, físicos daneses sugirieron que los rayos cósmicos, partículas energéticas del espacio, eran importantes en la formación de las nubes. Desde entonces, varios experimentos han demostrado que los rayos cósmicos realmente ayudan a la formación de los pequeños grupos de moléculas. Pero la hipótesis de los rayos cósmicos y nubes parece tener problemas cuando las simulaciones numéricas de la teoría química predominante apuntaron a un fallo en el crecimiento.