Las constantes fundamentales de la naturaleza pueden no ser tan constantes en un campo gravitatorio cambiante. Un nuevo estudio prueba esta hipótesis analizando las lineas de absorción de los iones en la vecindad de una muy densa estrella enana blanca. Las línea no muestran desviaciones significativas comparadas con las medidas en la Tierra. Los investigadores concluyen que cualquier variación en la constante de la estructura fina de la gravedad debe ser menos de una diez milésima parte.